El punto de la pérdida de los modales
4.4.18
Cada vez que pasan los años nos quejamos de la educación, pero no en referencia a los estudios sino al de los modales.
Es bien sabido que la mayoría de quejas provienen casi siempre de las personas más ancianas o de edad adulta avanzada, pero cada vez más me encuentro en personas jóvenes de alrededor de los 30 años. Y la culpa no la tienen los jóvenes, sino de los propios padres que no supieron encaminar a sus propios hijos cuando les tocaba. Esa generación de padres, la mayoría, son los que nacieron en los años 70 u 80. ¿Qué ha ocurrido? ¿Fue la transición política que engañó a ver un mundo mejor y que por ello dejaron "rienda suelta a la manada"?
Las quejas siempre estarán en la vida humana, y habrá discordia siempre, pero cuando la queja se extiende más de lo debido es cuando existe un problema real. Los gestos de ciertos adolescentes, o no tan adolescentes ya, dejan muchísimo que desear. Se ha perdido el civismo, porque claros ejemplos hay cuando madrugas un domingo y ves cómo están las calles de tu propia ciudad o te encuentras que el ceder el asiento en un transporte público es como si visualizaras un milagro de Dios.
No todo se envuelve a la gente joven que no sabe comportarse, sino que también los propios padres. ¿Cuántas veces habréis visto padres que actúan pésimamente delante de sus hijos? Ejemplos: dar más recompensas al hijo menor delante del primogénito porque "es el pequeño" o escenas de saber que la madre no se lleva bien con la suegra y hacer que los hijos actúen a favor de la madre tratando vulgarmente a la abuela.
El entrar en un lugar y decir "Buenos días" y que rebote en una pared, llega a ser triste. No hay devoto, no se actúa actualmente por la bondad y la amabilidad. ¿Nos hemos cerrado? ¿o es que nos hemos vuelto más egoístas? ¿Cuál es el núcleo de tal situación? ¿La poca estima a la religión cristiana actual tiene algo que ver?
Creo que el hecho que nos encontremos así, no es simplemente de una sola razón sino de varios factores como: pensar que la opinión de los ancianos está desfasada, ser llevados por ideologías que no benefician a la educación del saber estar, poco control de la era informática e internet, falta de comunicación real con los hijos, poca empatía y errores del momento "castigo".
Cuando se trata de ser padres o madres, no es una tarea fácil. No solamente se centra en el cuidado del pequeño o de la pequeña, del pago de manutención y de hacer regalos; sino que lo que acarrea más peso es la contundencia a la hora de enseñar modales. No puede ser que se vayan cometiendo los mismos errores generación tras generación. El castigo no puede andarse en los extremos: ni demasiado blando ni demasiado duro.
Las críticas de cómo vamos a educar nuestros propios hijos siempre las habrá, incluso de los más allegados. Y pobre a la persona que se entrometa en la educación de un niño o una niña que no sea su hijo o hija (y que sea un ahijado/a, sobrino/a o nieto/a) porque muchos padres y madres actúan como leonas defendiendo a sus cachorros. Solamente el tiempo mostrará el resultado de esa educación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario