El exceso de información

13.4.18



¿Cuánto podemos explicar de nosotros mismos? Cada vez que encontramos un trabajo o simplemente que alguien nuevo aparece en nuestra vida, debemos mostrarnos sin tapujos y abiertamente prácticamente desde el principio con tal de que nos acepten.

Las entrevistas de trabajo cada vez son más personales: cómo es tu vida, dónde vives, si tienes pareja, con quién vives, qué hobbies tienes, qué te gustaría hacer en un futuro próximo,... y es un suma y sigue. No les basta saber tus estudios, dónde los realizaste, qué experiencia y qué fechas (incluídos los días en algunos) estuviste en la vida laboral. Entiendo que algunos puntos sean obligatorios, una empresa no puede arriesgarse a contratar a alguien que no le dé confianza, pero ¿no es algo exagerado en algunos casos?

Por otro lado, cuando conocemos a alguien por primera vez, siempre nos preguntan: nombre, edad, a qué te dedicas y (si la posición laboral no refleja una bonita imagen) qué título llevas bajo el brazo. Es desconcertante, pero en las últimas décadas, tanto padres como hijos, nos hemos obsesionado con "el sacarse título". Tiene su lógica, que ante una crisis económica tan grave, los padres insistan en que sus hijos estudien. Esta insistencia tiene las consecuencias en que el estudiante se vea con más responsabilidad; que deba sacarse cuanto antes la carrera, de no repetir asignaturas, de llegar a cierta puntuación para tener opción a ser becado, que haya más competencia entre alumnos,...

En cierta manera, es sano que un joven tenga esas responsabilidades y que aprenda de que la vida laboral no es sólo llegar allí con tu currículum y conseguir el puesto; pero muchos de esos estudiantes se ven en familias totalmente pobres y la beca servirá muchas veces no sólo para pagarse la matrícula sino también para dar de comer a sus más allegados. ¿Cuántas veces habéis visto a estudiantes en trenes de media distancia para poder llegar a clase todos los días porque no pueden permitirse hospedarse en la ciudad de su facultad? El trabajo de un estudiante que tenga la suerte de tener una facultad cerca de casa, no es el mismo de aquellos estudiantes que deben de perder más de 3 horas o 4 horas de viaje al día para poder asistir a la enseñanza.

Durante estos días España está al tanto de numerosos casos de corrupción, malgasto de millones de euros en inversiones fantasmas, salarios vitalicios a expresidentes,... y ahora se añade uno más a la lista: el invento de los títulos académicos de los diputados o presidentes en los currículums vitae. Un insulto para todos aquellos estudiantes o los que son titulados oficialmente y que no puedan ejercer de su especialización, o un trabajo digno conforme a su formación, porque otros que mintieron a la hora de hacer un currículum tengan ese puesto de trabajo.

El engaño es fácil de hacer, pero más difícil es que te crean. Las influencias políticas hacen muchísimo, y más cuando todo político español trabaja con una mano detrás. ¿Qué tipo de sociedad queremos en España? ¿Que se valore y se apremie el engaño? ¿Qué deben de hacer los estudiantes?

Cuándo decir basta

10.4.18



Con el paso de los años, hay relaciones que pueden ir fortaleciéndose pero hay muchos otros que todo lo contrario. ¿Cómo puede ser posible?

Primeramente, quizás es la falta de conocimiento de la personalidad de la otra persona, sus cualidades y sus manías, su ideología, etc. Cuando no se profundiza, la relación es más sencilla y fácil de llevar. Este tipo de relaciones (si se mantiene o quiere mantenerse), pueden ser muy duraderas si no pasan más allá que de las preguntas frecuentes por educación. También llamado como amistad cordial.

El problema empieza a surgir cuando queremos que este tipo de relaciones, que han durado un largo tiempo de nuestra vida, la etiquetamos como una amistad de lazos muy fuertes. A la hora de profundizar, podríamos encontrarnos aspectos que no nos gusten o que nos desquician, ideologías nada compartidas, y que en el momento de compartir nuestra vida personal nos choquemos contra un muro.

En segundo lugar, podría ser que algunas personas mantengan ciertos aspectos escondidos y que por factores externos hayan despertado esos rasgos y que no son de nuestro agrado.

¿Cuándo retirarnos? Justo en el momento que ya hayas pensado: ¿cuándo decir basta? La incomodidad de quedar con alguien con este tipo de relación, es tóxica. No puedes opinar al 100% tu postura, temes que cualquier cosa que digas pueda llevar a la catástrofe, que ciertos comentarios haga pitar a tus oídos,...

Todo depende del tipo de persona que tienes delante. Quizás una charla y poner las cosas sobre la mesa ayuden y se llegue a una solución si estamos ante personas maduras. Cuando una conversación seria sólo es unidireccional, no hay nada que hacer. Muchas personas no están acostumbradas a poder dialogar y debatir diferencias, rápidamente dan carpetazo al asunto o la culpa es siempre de factores externos.

Mantén en tu vida gente que realmente te quiera, te motive, te valore, te anime, te inspire, te haga mejorar y te haga feliz. Si estás con personas que no hacen nada de eso, deja que se vayan.

Mauri
 
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