El falso objetivo

26.5.18



Desde bien pequeños, o pequeñas, nos educan el estilo de vida que hay que cumplir: hacer una familia, tener casa y el trabajo. Ese pack se convierte en los tres pilares fundamentales a que le llamamos: felicidad.

El ser humano siempre va en busca de la felicidad, pero en muchas ocasiones acabamos con esos tres pilares y no existe tal felicidad ¿por qué? La razón es bien sencilla, no existe la felicidad plena y duradera en la vida tal y como nos enseñan en nuestra infancia.

La felicidad acaba siendo un conjunto de momentos bonitos, divertidos, de ilusión,... puesto así, todo el mundo tiene esos momentos; pero si tienes la suerte de que lo vives uno detrás de otro, puedes llamarlo felicidad y sentirte completo/a.

¿Es necesario tener el pack de familia + casa + trabajo para vivir esos momentos de felicidad? No tiene por qué. Una persona puede tener su propia idea de felicidad, aunque no sea la que comúnmente conoce la sociedad. Me voy encontrando cada vez más personas que se niegan a crear una familia o de tener una relación monógama.  ¿Pero qué ocurre si quiero el pack y no lo consigo? Entonces te encuentras con esos momentos de infelicidad, y que desgraciadamente suelen durar más tiempo y acaban siendo fases de infelicidad.

La obsesión de tener esa vida idónea, hace que no disfrutemos de otras posibilidades que pueden llegarnos o que vivamos siempre con la cabeza cabizbaja. Aunque suene extraño, simplemente por el hecho de que nos falte uno de esos tres pilares, la sensación que tenemos es el de no tener nada. Quizás puedas tener una vivienda acogedora, una pareja sensacional y tu vida laboral ser un desastre y sentirte una fracasada o un fracasado.

Siempre se ha pensado que cuando acabas la carrera universitaria, optas a más puestos de trabajo y de que tendrás las oportunidades para hacerte valer; pero no es tal y como nos prometieron. Acabas consiguiendo trabajos precarios, con sueldos bajísimos que te impiden seguir formándote con un máster o un doctorado. Las posibilidades son escasas y te haces la típica pregunta de ¿he perdido el tiempo? Si cuando éramos pequeños creíamos en todo ¿cuándo nos hemos convertido en seres negativos?

La experiencia de la vida te enseña, y como hemos dicho anteriormente, la infelicidad pesa más que la felicidad momentánea porque la negatividad te puede durar meses o fases de tu vida. ¿Permitiremos esto? ¿Permitiremos estar siempre chafados moralmente por la falta de uno de los tres factores de ese pack? Sólo tenemos dos soluciones: o se cambia el pack impuesto por la sociedad de tener casa + familia + trabajo; o ser creyentes, es decir, tener la paciencia necesaria de que quizás más adelante surja ese pilar (o pilares) que extrañamos.

A parte, puede darse el caso que una persona tiene ya su pack completo y que no acumule esos momentos de felicidad. Si eres de esta clase, quizás deberías de preguntarte ¿es realmente lo que quiero? ¿qué cosas me gustan? ¿qué me gustaría hacer? ¿soy realmente feliz con mi pareja o con mi familia? Porque si nos cegamos simplemente en el hecho de obtener el pack, y que por sí solo llegará la felicidad llamándote a la puerta... no va a ser posible. La prisa nunca es buena, y no por mucho correr uno llega antes. Hay personas que descubren su pareja ideal (si es de los que les gusta llevar una relación monógama) pasados los 50 o siendo ya jubilados.

Así que toma nota: disfruta cada momento que tengas de felicidad. Aprende de cada error y circunstancia de tu camino. Nunca fuerces las cosas ni las situaciones porque no llegará a buen puerto. Y sobretodo, aunque sea lo más difícil, ten fe en ti mismo/a. Seguro que conseguir tu propio pack de felicidad llegará cuando dejes de pensar en ello.


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